Las marzas

La vida de los pueblos europeos ha estado marcada desde tiempos remotos y hasta hace muy poco por los ciclos anuales que determina la órbita de la tierra alrededor del sol. Los solsticios de invierno y de verano señalaban momentos clave para las gentes cuya vida estaba directamente vinculada con la tierra. Estos ciclos vitales han tenido siempre su correlato festivo y ritual que en muchos casos ha llegado hasta nosotros en forma de diversas tradiciones.

Las marzas constituyen una de estas tradiciones que forma parte del ancestral ciclo festivo y ritual de invierno. En este ciclo festivo se incluyen diversas celebraciones relacionadas con el solsticio de invierno y con la llegada de la primavera. Entre ellas se encuentran las mascaradas y los zamarracos, los aguinaldos, los entroidos o antruejos, las medievales “fiestas de locos” como la del “obispillo”, los carnavales, las rondas de mozos, las fiestas de mujeres, las marzas, las mayas y muchas otras. Aunque la mayor parte de estas tradiciones tienen un origen remoto, a lo largo de los tiempos han sufrido cambios y adaptaciones que en muchas ocasiones han venido impuestas por fuerzas y poderes externos tanto políticos como religiosos.

Algunas de estas tradiciones ancestrales fueron recogidas, transformadas y adaptadas a su propio calendario por el imperio romano, y posteriormente por la iglesia. Otras fueron prohibidas por la iglesia y algunas otras fueron transformadas y adaptadas a la liturgia cristiana. Algunas de las fiestas de invierno pasaron a formar parte de las celebraciones navideñas, de las de comienzo de año y reyes, o a las rondas de Santa Águeda, pero muchas otras, las más difíciles de encajar en festividades de tipo religioso, fueron confinadas en el marco de lo que llamaron carnavales o “carnes tolendas”, un corto periodo de tiempo que la iglesia instituyó en su calendario durante el cual se “toleraba” todo aquello que no había podido ser adaptado, erradicado o prohibido.

Aunque su nombre procede de la tradición romana, las marzas son una de tantas manifestaciones que aún perduran hoy en día y que tienen su origen en tradiciones mucho más remotas en el tiempo. El nombre está relacionado con el comienzo del primer mes del año en el calendario romano (Kalendae Martiae) dedicado al dios Marte, y que corresponde con el actual mes de marzo. En la tradición romana existía la costumbre de hacer regalos durante los primeros días de cada nuevo año en honor del dios Marte y como señal de felices augurios. A estos regalos los llamaban strenae de forma general y Kalendariae strenae a los regalos que se hacían con motivo del comienzo del nuevo año. Strenia era también el nombre de la diosa del año nuevo y Strenua era el nombre del bosque sagrado al que acostumbraban a acudir el primer día del año a recoger verbena. El acto de hacer regalos con motivo del comienzo del nuevo año solía ir acompañado de la expresión latina “hoc in anno” (en este año), de donde algunos sugieren que puede proceder la palabra “aguinaldo” con la que se conocen tanto las coplas que se cantan en estas fechas como los regalos que se intercambian. Sin embargo, entre los celtas ya existían costumbres similares asociadas a esta época del ciclo anual en la que la esterilidad de la tierra está relacionada con la esperanza de una próxima renovación de la fertilidad, y en la que existía la costumbre de intercambiar dones y regalos. Entre los celtas,  esta costumbre del intercambio de regalos, coincidente con la época de comienzo de un nuevo ciclo solar, era conocida con el nombre de “eguinad”, de donde se supone también que puede proceder la palabra “aguinaldo”.

El día primero de marzo, die Kalendas Martias, los romanos celebraban también la festividad de la matronalia en la que se conmemoraba la maternidad de las Sabinas y el nacimiento de Rómulo y Remo, hijos de Rea Silvia y de Marte, y en la que las mujeres aseguraban su fecundidad. Esta fiesta, en la tradición cristiana, dado que solía coincidir con la época de la Cuaresma y por tanto suponía la transgresión de las prohibiciones vigentes en este tiempo litúrgico, fue trasladada a otros momentos del calendario como las celebraciones de la víspera de Santa Águeda en algunos lugares o a la carnavalesca fiesta del Jueves de Comadres.

Mozos cantando las marzas. Diario Ahora, Madrid, 26 de enero de 1931

Lo que todavía hoy llamamos “las marzas” es una ronda de aguinaldo que año tras año tiene lugar en algunos pueblos de la mitad norte de la península ibérica durante la noche del último día de febrero y la madrugada del primer día de marzo. Tradicionalmente solían ser rondas integradas por cuadrillas de mozos (varones solteros) que entonaban coplas satíricas, casi siempre sin instrumentos ni baile. De esta forma se celebraba la proximidad de la primavera y el comienzo de un nuevo ciclo anual. Estas rondas solían comenzar pidiendo licencia a las autoridades civiles y religiosas (alcalde y cura) y en algunos lugares incluso al maestro (autoridad del conocimiento), para continuar recorriendo las calles del pueblo cantando sus coplas ante las puertas y ventanas del vecindario, y pidiendo un donativo, que en unos lugares llaman dao en otros dádivas y en otros aguinaldo, con el que más tarde tendría lugar un condumio parco compartido por los mozos participantes.

Habitualmente las cuadrillas suelen llevar un farol o velas con las que iluminar el camino. Cada miembro de la ronda lleva una vara marcera con la que se acompaña rítmicamente el canto, y como nota característica de la vestimenta destaca el uso del pañuelo de yerbas anudado al cuello. Las marzas se suelen cantar a dos voces, alternándose entre sí, cantando unos y repitiendo los otros, repitiendo los versos pares. Las tonadas suelen ser muy parecidas en todos los lugares y sus letras, aunque varían de unos sitios a otros y de unos años a otros, solían tener una estructura muy similar a esta:

*Petición de “licencia”
*Elogio a la naturaleza, cantos a los meses y a las tareas agrícolas. También hacen referencia a los santos del 1 de Marzo, El Ángel de guardia y San Rosendo
*Canto de amor y retrato de las mozas
*Petición de donativos
*Despedida

Tras cantar en cada casa se pedía el donativo (el “dao” o “dádivas”), que podía ser chorizos, huevos, nueces, o vino u otras viandas, con lo que celebraban una comida o cena al día después, o el primer domingo de Marzo. A esta comida solían invitar a las mozas solteras, al alcalde, al cura, al maestro, a los casados entre marzas y a toda la chiquillería del pueblo.

Cuando el donativo era generoso, o los marceros o marzantes eran recibidos con hospitalidad, se les cantaban las marzas “floridas” o “galanas” a los dueños de la casa. Y, por el contrario, si les recibían hoscamente, cantaban las marzas “rutonas” o de ”ruinbraga”, que pretendían satirizar y censurar la tacañería, el engaño y la actitud insolidaria.

Las Marzas de Gamonal

Estas marzas se han hecho intentado seguir fielmente el resto de marzas de la provincia. Actualmente todas las marzas han perdido muchos de los sentidos que tuvieron en otras épocas, entre otras cosas debido a que los mozos han ido desapareciendo de los pueblos; sin embargo ésta es una oportunidad para rescatar parte de la tradición, recuperando el fondo de su sentido tradicional como un momento clave en la vida comunitaria en el que compartir dádivas y en el que poder expresar libremente cuestiones que afectan a toda la comunidad y que no serían abordadas sin el concurso de este tipo de celebraciones.

Sin embargo, nosotros hemos introducido algunos cambios en la tradición que nos han parecido imprescindibles: En la petición de “licencia” no pediremos permiso al alcalde, como se ha venido haciendo durante mucho tiempo y todavía se hace en algunos lugares, teniendo en cuenta que el alcalde no pregunta al pueblo en ninguna ocasión. No necesitamos el permiso del alcalde para cantar nuestras coplas, como tampoco necesitamos el permiso de ninguna otra autoridad ni religiosa ni académica. Nosotros, el pueblo, somos la autoridad y nos tomamos la licencia que nos corresponde.

También hemos creído conveniente cambiar algunos aspectos de la estructura de las coplas y algunos de sus temas, ya que, a nuestro modo de ver, muchas de las coplas que se cantaban antiguamente estaban influenciadas por un tipo de sociedad en la que el patriarcado, la religión, la sumisión y el servilismo eran aceptados con cierta naturalidad que nosotros no podemos admitir.

Es deseo de los marceros de Gamonal dar un toque reivindicativo a estas marzas,
y cantarlas entre todos: mayores, jóvenes, hombres y mujeres.

En la petición de un donativo no se hace referencia a las viandas, pues no haremos una cena, pero sí se pide donativo económico aludiendo a la solidaridad vecinal, lo que permitirá recaudar dinero para ayudar a l@s detenid@s y encausad@s injustamente en el Enero “calentito” de 2014. Pero si alguien quiere traer unas morcillas daremos buen uso de ellas…

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