Romance de la casadita de tierras lejanas

Una casadita de lejanas tierras;
con las manos barre,
con los ojos riega,
con la boca dice:
quien fuera soltera.
A la media noche
un dolor le diera,
un dolor de parto
que parir quisiera.
¡Ay, esposo mío
si tu bien me quieres
avisa a tu madre
si avisarla puedes!
Levántate madre
del dulce dormir,
que la luz del día
ya puede salir
y la buena rosa
ya quiere parir.
Si pare que para,
si no que reviente,
que para mi gusto
mejor me conviene.
¡Ay, esposa mía,
por la Virgen Santa,
ni mi madre viene,
ni tu te levantas!
¡Ay, esposo mío
si tu bien me quieres,
avisa a mi madre,
si avisarla puedes!
Levántate suegra
del dulce dormir,
que la luz del día
ya quiere salir,
y la buena rosa
ya quiere parir.
Ay, espera, yerno,
espera en la puerta
mientras que aparejo
elegante yegua,
con buenos pañales,
mejores mantillas,
con buenos conejos
mejore esa niña.
Dime pastorsillo
que tu bien lo sabes,
dime ¿por quién doblan
en esa ciudade?
Por una casada
de lejanas tierras,
que murió de parto
por no haber partera,
por malas cuñadas
y peores suegras.
El marido llora
la muerte la esposa,
las mozas del pueblo
la sacan de sobra
y la madre llora
la muerte la hija,
los mozos del pueblo
la sacan de prisa.
Lo canta Mercedes Miguel, del valle de Polaciones, y le acompaña al rabel su marido Pedro Madrid
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